Opinión| ¿Qué está pasando en Venezuela? por Leandro Rodríguez Linárez

Venezuela se encuentra sumergida en un ciclo político autodestructivo, el cual consiste en
elecciones ilegales/ilegítimas que producen abstención masiva, instancias no reconocidas
internacionalmente y sanciones, al unísono, los problemas que padecen los venezolanos se
agravan paulatinamente.
El régimen chavista se juega el todo o nada en cada pretendida elección, tal como ha sido su
costumbre, juega políticamente al suma-cero, es decir, ganar todo haciendo lo posible para
lograr la destrucción total de sus adversarios, al menos, es lo que intenta. Por tal motivo,
prefirió crear una falsa oposición que lidiar con la reconocida mundialmente.
De este modo, profundiza la crisis, aunque su oposición de bolsillo (la electorera) está muy
bien amaestrada en el discurso (mismo del régimen), tratando de endilgar el agravamiento de
los males nacionales a las sanciones, el venezolano mayoritariamente sabe lo que empeora
la crisis no son las sanciones, éstas son solo una consecuencia del problema real el cual es
la retención inconstitucional y antidemocrática del poder por parte del chavismo… no hay
discusión al respecto.
En las actuales condiciones de inconstitucionalidad y de ausencia de democracia, nadie se
atreve invertir más allá de aliados del chavismo con inversiones muy puntuales, lo que ha
asesinado lentamente la economía del país, aunque cada vez más aprisa. Nadie invierte en
un país políticamente en un conflicto que empeora, sin instancias reconocidas por la mayoría
de los países de mayor peso y con una inestabilidad social producto de la imposición de un
modelo absolutamente ajeno a la venezolanidad… esto es lo que está destruyendo a la
otrora envidiada Venezuela.
En consecuencia, nada de lo que haga el régimen chavista en el poder implicará mejorías
para la nación, al contrario, es un más de lo mismo empeorado. Tan es así, que la
rimbombante (para ellos) elección e instalación de la nueva Asamblea Nacional quedó en el
olvido, se sumó (no puede hacer más) al mismo rol de las demás instituciones rojas rojitas, al
politiqueo signado a atacar a la oposición reconocida y demás disidencias por encima de los
problemas sentidos y reales de la población.
Esto es lo que ocurre en Venezuela, donde la oposición orgánica y la ciudadana es poco lo
que puede hacer acorraladas por instituciones públicas psuvizadas, escudo de protección de
los jerarcas del socialismo del siglo XXI y su elite. No es una dictadura tradicional, es el feroz
castrismo, pero con infinidad de recursos económicos, aferrado frenéticamente al poder.
Entonces, Venezuela requiere un liderazgo capaz de hacer el país salga de este ciclo de
autodestrucción, un liderazgo capaz de reconducir la nación al camino de la ley, de la
democracia, única vía posible para abandonar este oscurantismo y retomar el camino al
desarrollo sostenido. Este ansiado liderazgo puede/debe surgir de cualquier sector, de la
sociedad civil, de los partidos, de la oposición actualmente reconocida, o, incluso, del mismo
chavismo. En este complejo entramado la comunidad internacional tiene mucho peso.

@leandrotango

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