Régimen chavista venderá acciones de estatales, en ruptura con el modelo socialista

Régimen chavista venderá acciones de estatales, en ruptura con el modelo socialista
Foto: Cortesía

El régimen chavista, está buscando inversionistas privados para inyectar fondos en empresas estatales vitales pero paralizadas, décadas después de apoderarse de ellas en nombre del socialismo.

 

El lunes, el régimen tiene la intención de ofrecer participaciones del 5% al 10% en empresas que van desde proveedores de servicios de telefonía e Internet hasta un productor petroquímico. En otro país, esas industrias podrían ser objetivos atractivos para los inversores, pero quedan dudas sobre quién estaría dispuesto o podría asumir una posición minoritaria en las empresas venezolanas que han sufrido años de negligencia y mala gestión.

 

Se suma al misterio la falta de detalles proporcionados por el chavismo sobre la venta, incluido el precio que busca para las acciones de las empresas y en qué mercado de valores podrían cotizar. Algunos especulan que la medida podría ser un primer paso para devolver las empresas a manos privadas.

 

“Necesitamos capital para el desarrollo de todas las empresas públicas”, dijo Nicolás Maduro durante un evento televisado el miércoles. “Necesitamos tecnología. Necesitamos nuevos mercados y vamos a seguir adelante”.

 

Es una marcada desviación del predecesor de Maduro, el difunto expresidente Hugo Chávez, quien nacionalizó muchas empresas en su intento de transformar el país sudamericano en un estado socialista. Entre las empresas que mencionó Maduro se encuentran CANTV y su filial Movilnet, la productora Petroquímica de Venezuela y un conglomerado enfocado en el sector minero.

 

El interés, sin embargo, puede estar limitado a inversores con vínculos con el régimen o aquellos con apetito por el riesgo.

 

El país aún se encuentra bajo sanciones económicas impuestas por EE.UU. y otros países que impiden que los inversores puedan canalizar dinero a las empresas estatales de Venezuela. Y los porcentajes anunciados por Maduro no darían a los inversores privados poderes de decisión para emprender cambios muy necesarios dentro de las corporaciones.

 

A principios de siglo, Chávez llevó a cabo una serie de tomas de control en los sectores de electricidad, telecomunicaciones, gas natural y petróleo. Pero el gobierno realizó inversiones mínimas en algunas de estas empresas, lo que las ha dejado brindando servicios deficientes.

 

Los cortes de energía de varios días son comunes en todo el país. Millones de hogares no tienen acceso al agua o el servicio es intermitente. Los servicios de Internet y teléfono son deficientes.

 

Tanto los partidarios como los contrarios al chavismo se quejan de los servicios básicos deficientes en todo el país, incluso si no se acercan las elecciones. Pero los economistas señalan que el régimen necesita mejorar algunos de esos servicios, incluso si está un poco antes de las elecciones de 2024.

 

“Sin duda estamos viendo un cambio de paradigma que en gran medida es forzado por las circunstancias, pero también impulsado en gran medida por la supervivencia política”, Luis Prato, economista senior de la firma Torino Capital. “Desde junio de 2014, con esta caída significativa en los precios del petróleo, la administración de Maduro comenzó a ver una caída en los ingresos petroleros. Luego, pasamos por un período de 2014 a 2019 de control de precios, de un estado más interventor”.

 

Pero a medida que el Estado perdió la capacidad de generar riqueza y crecimiento, dijo Prato, “comenzó a abrir espacio para la participación del sector privado”.

 

Venezuela todavía se encuentra bajo una prolongada crisis social, económica y humanitaria que se atribuye a la caída de los precios del petróleo, las sanciones económicas y dos décadas de mala gestión por parte de los regímenes socialistas. Pero el chavismo ha tomado medidas para aliviar algunas de las presiones económicas, incluso renunciando a sus largos y complicados esfuerzos para restringir las transacciones en dólares estadounidenses a favor del bolívar local, cuyo valor ha sido borrado por la inflación.